Carta abierta

A los lectores budistas

Considerando la compasión, la paz y la esperanza que se encuentran en Jesucristo

Una invitación respetuosa

Queridos amigos:

Escribimos con respeto, sinceridad y amor.

Las tradiciones budistas son diversas, pero muchos budistas comparten una profunda preocupación por el sufrimiento, la compasión, el dominio propio y la paz.

No escribimos para burlarnos de creencias sinceras ni de prácticas espirituales. Simplemente te invitamos a considerar a Jesucristo tal como es revelado en el Evangelio.

Jesús dijo:

"Vengan a Mí todos los que están cansados y cargados, y Yo les daré descanso."
— Mateo 11:28

Jesús y el sufrimiento humano

El sufrimiento toca toda vida humana.

Experimentamos enfermedad, pérdida, injusticia, soledad, temor, envejecimiento y muerte. Incluso cuando la vida parece tranquila, el corazón puede seguir cargando tristeza, culpa, ira o incertidumbre.

La Biblia no pretende que el sufrimiento sea algo sencillo. Jesús mismo experimentó rechazo, traición, dolor, sufrimiento físico y muerte.

Cuando murió Su amigo Lázaro, Jesús estuvo junto a quienes lloraban.

"Jesús lloró."
— Juan 11:35

Jesús no observó el sufrimiento desde la distancia. Entró en él.

También mostró una profunda compasión hacia los demás. Recibió a los rechazados, tocó a los enfermos, alimentó a los hambrientos, consoló a quienes sufrían, perdonó a los pecadores y trató con dignidad a las personas olvidadas.

"Al ver a las multitudes, sintió compasión por ellas."
— Mateo 9:36

Jesús no se limitó a enseñar compasión. La vivió.

Los cristianos creen que en Él vemos el corazón de Dios acercándose a la humanidad que sufre.

Más que un maestro

Muchas personas admiran a Jesús como un maestro sabio y compasivo.

Sin embargo, Jesús se presentó como algo más que uno de muchos guías espirituales.

Él dijo:

"Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí."
— Juan 14:6

Él no se limitó a ofrecer un camino. Invitó a las personas a venir directamente a Él, confiar en Él y seguirlo.

Perdonó pecados, llamó a las personas a una vida nueva y prometió vida eterna a quienes creyeran en Él.

También dijo:

"Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida."
— Juan 8:12

Por lo tanto, el Evangelio nos invita a plantearnos una pregunta importante:

¿Es Jesús solamente un maestro sabio, o es verdaderamente Aquel que nos conduce a Dios?

Perdón y vida nueva

Todos sabemos que nuestras acciones importan.

Nuestras decisiones afectan nuestro corazón y la vida de los demás. Las palabras y acciones dañinas no pueden tratarse simplemente como si nunca hubieran sucedido.

El Evangelio enseña que nuestra necesidad más profunda no es solamente la paz interior. Necesitamos perdón y reconciliación con el Dios que nos creó.

Las buenas obras son importantes, pero no pueden deshacer el pasado ni limpiar completamente la conciencia.

Por eso vino Jesús: no solamente para enseñarnos, sino para entregar Su vida por nosotros.

"Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, para que muriéramos al pecado y viviéramos para la justicia."
— 1 Pedro 2:24

Mediante Su muerte, Jesús llevó nuestros pecados. Mediante Su resurrección, abrió el camino al perdón y a una vida nueva.

Este perdón no es algo que ganamos mediante logros espirituales. Es un regalo de la gracia que se recibe mediante el arrepentimiento y la fe.

La gracia no significa que nuestras acciones dejen de importar. Quienes siguen a Jesús son llamados a perdonar, mostrar misericordia, apartarse del egoísmo y crecer en santidad y amor.

Pero no obedecemos para convencer a Dios de que nos ame.

"Nosotros amamos porque Él nos amó primero."
— 1 Juan 4:19

Jesús ofrece más que una calma temporal o una mejoría personal. Ofrece una vida nueva con Dios.

Esperanza más allá de la muerte

Las tradiciones budistas reflexionan profundamente sobre la muerte, el renacimiento y la liberación.

El Evangelio presenta una esperanza diferente:

La resurrección.

Jesús entró en la muerte y resucitó de la tumba. Sus discípulos proclamaron que Dios lo había levantado de entre los muertos.

Jesús dijo:

"Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí vivirá, aunque muera."
— Juan 11:25

La esperanza cristiana no consiste en la desaparición de nuestra existencia personal.

Consiste en la vida eterna con Dios y en la resurrección de la persona entera dentro de una creación renovada.

Las Escrituras prometen un futuro en el que Dios:

"Enjugará toda lágrima de sus ojos; y ya no habrá muerte… ni duelo, ni llanto, ni dolor."
— Apocalipsis 21:4

El Evangelio no promete que escaparemos de todo sufrimiento en esta vida.

Promete que el sufrimiento y la muerte no tendrán la última palabra.

Considera a Jesús

Querido amigo:

Te invitamos a leer el Evangelio y a considerar a Jesús por ti mismo.

Observa cómo trata a quienes sufren, a los culpables, a los rechazados y a los olvidados.

Escucha Sus palabras.

Considera por qué perdonó pecados, por qué invitó a las personas a venir directamente a Él, por qué entregó Su vida y por qué Sus discípulos proclamaron que resucitó de entre los muertos.

Puedes comenzar con el Evangelio de Lucas, que presta especial atención a la compasión, el perdón, la oración y las personas que la sociedad suele pasar por alto.

También puedes leer el Evangelio de Juan, que se centra profundamente en la identidad de Jesús y en Su promesa de vida eterna.

Pide al Creador que te guíe a la verdad.

Jesús dijo:

"Busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá."
— Mateo 7:7

Esta no es una invitación a despreciar a tu familia, tu cultura ni a tus vecinos.

Es una invitación a considerar sinceramente a Jesús y a responder conforme a tu conciencia delante de Dios.

Que el Dios vivo nos guíe a todos en la verdad, la humildad, la compasión y el amor.

Que la paz de Cristo nos encuentre en medio del sufrimiento, que Su gracia traiga perdón y que Su resurrección nos llene de esperanza.

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Explora más

¿Explorarías con nosotros las palabras de Jesús?

Sería un honor para nosotros leer contigo los relatos de los Evangelios y considerar cómo habla Jesús acerca del sufrimiento, la compasión, el perdón, la paz y la vida eterna.