Carta abierta

Para lectores musulmanes

Considerando a ʿĪsā al-Masīḥ — Jesús el Mesías — tal como es revelado en el Evangelio

Una invitación respetuosa

Queridos amigos,

Escribimos con respeto, sinceridad y amor.

Cristianos y musulmanes comparten la creencia en un solo Creador, la importancia de la oración y el arrepentimiento, y la realidad del Día del Juicio. Sin embargo, entendemos a Jesús de manera diferente, especialmente Su identidad, Su muerte y resurrección, y la manera en que Él nos lleva a Dios.

Estas diferencias no deberían producir hostilidad. Merecen una consideración honesta y pacífica.

Simplemente los invitamos a considerar a ʿĪsā al-Masīḥ — Jesús el Mesías — tal como es revelado en el Evangelio.

Jesús dijo:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí."
— Juan 14:6

¿Quién es Jesús?

El Corán da a Jesús un honor distintivo. Lo llama el Mesías y una Palabra de Dios. Habla de Su nacimiento de la virgen María y de obras extraordinarias realizadas con el permiso de Dios.

— Corán 3:45; 4:171; 19:19–21; 5:110

Cristianos y musulmanes entienden estas descripciones de manera diferente, pero ellas llevan a una pregunta importante: ¿Quién es Jesús?

En el Evangelio, Jesús es más que un profeta que entrega un mensaje. Él perdona pecados, da vida, manda a la creación, recibe honor y llama a las personas a venir directamente a Él. Él preguntó a Sus discípulos:

"Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?"
— Mateo 16:15

El Evangelio de Juan dice:

"En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios." "Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros."
— Juan 1:1, 14

Los cristianos creen que Jesús es la Palabra eterna que vino entre nosotros en vida humana.

Cuando los cristianos llaman a Jesús el Hijo de Dios, no queremos decir que Dios tomó una esposa o produjo un hijo físicamente. El título describe la relación única y eterna entre Jesús y el Padre. El Hijo vino del Padre, lo revela y nos acerca a Él.

Jesús dijo:

"El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre."
— Juan 14:9

Él no es el Padre mismo, pero da a conocer al Padre.

Por qué vino Jesús

El problema más profundo de la humanidad no es solamente la falta de guía. Hemos pecado contra Dios y unos contra otros. Hemos actuado egoístamente, hemos dañado a otros, hemos fallado en amar, y hemos quedado separados de la santidad y la vida de Dios.

Nuestras buenas obras importan. Dios nos llama a la compasión, la justicia, el arrepentimiento y la obediencia. Pero las buenas obras no pueden borrar el mal que ya hemos hecho ni restaurar por sí mismas la relación que el pecado ha roto.

Por eso vino Jesús: no solo para enseñarnos, sino para darse a Sí mismo por nosotros. Él dijo:

"El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos."
— Marcos 10:45

Juan el Bautista dijo de Él:

"¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!"
— Juan 1:29

Reconocemos que la muerte de Jesús es una de las diferencias más profundas entre el cristianismo y el islam. Corán 4:157 se entiende comúnmente como una negación de que Jesús fue crucificado. El Evangelio proclama que Él verdaderamente murió y resucitó.

La Escritura dice:

"Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y fue sepultado, y fue resucitado al tercer día conforme a las Escrituras."
— 1 Corintios 15:3–4

Los cristianos no ven la cruz como la derrota de Jesús. Él dio Su vida voluntariamente, cargó nuestros pecados y resucitó en victoria sobre la muerte.

Jesús dijo:

"Nadie me la quita, sino que Yo la doy por Mi propia voluntad."
— Juan 10:18

Su muerte y resurrección están en el centro del Evangelio.

El camino al Padre

Hay un solo Dios: el Creador del cielo y de la tierra. Él no tiene igual, rival ni competidor. El Evangelio no enseña que Jesús sea un segundo dios que compite con el Padre. Enseña que el único Dios nos ha acercado por medio de Su Hijo.

La Escritura dice:

"Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús."
— 1 Timoteo 2:5

Jesús es Aquel que nos reconcilia con Dios y nos lleva al Padre. Por medio de Él, los pecadores pueden ser perdonados, los distantes pueden ser acercados, y los que están separados de Dios pueden recibir paz.

"Salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre."
— Juan 16:28

Él no señaló meramente hacia un camino. Él dijo:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida."
— Juan 14:6

Musulmanes y cristianos toman seriamente el Día del Juicio. Muchos musulmanes también esperan el regreso de Jesús, aunque nuestros entendimientos de Su regreso son diferentes.

El Evangelio dice:

"Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha dado al Hijo."
— Juan 5:22

Jesús no es presentado solamente como un maestro del pasado. Él es el Señor resucitado que volverá. Sin embargo, Aquel que fue designado para juzgar es también Aquel que se entregó para salvar. Él nos llama ahora a arrepentirnos, recibir misericordia y comenzar una nueva vida con Dios.

Jesús dijo:

"El que oye Mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna."
— Juan 5:24

Él también invita a los cansados:

"Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo les daré descanso."
— Mateo 11:28

El corazón del Evangelio no es que los seres humanos se salvan a sí mismos por medio de esfuerzo. Es que Dios, en Su amor y misericordia, actuó por medio de Jesucristo para perdonarnos, reconciliarnos y llevarnos de regreso a Él.

Considera a Jesús

Querido amigo,

Te invitamos a leer los relatos del Evangelio y considerar a Jesús por ti mismo. Lee Sus palabras. Observa cómo trató a los débiles, los culpables, los que sufrían y los rechazados.

Considera por qué perdonó pecados, por qué llamó a las personas a venir directamente a Él, por qué dio Su vida, y por qué Sus discípulos proclamaron que resucitó de entre los muertos.

Pídele al Dios de Abraham que te guíe a la verdad y te muestre quién es realmente Jesús.

Puedes comenzar con el Evangelio de Lucas, que presenta Su compasión, Sus enseñanzas, Su muerte y Su resurrección. También puedes leer el Evangelio de Juan, que se enfoca profundamente en Su identidad y en Su relación con el Padre.

Esta invitación no es un llamado al odio hacia tu familia, tus vecinos o tu comunidad. Jesús nos enseña a amar, perdonar, hablar con verdad y buscar la paz. Es una invitación a poner la verdad por encima del miedo y a responder a Jesús según la conciencia delante de Dios.

Jesús dijo:

"Si ustedes permanecen en Mi palabra, verdaderamente son Mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres."
— Juan 8:31–32

Que el Dios de Abraham nos guíe a todos en verdad, misericordia, humildad y paz mientras consideramos a Jesús el Mesías.

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Sería un honor leer contigo los relatos del Evangelio y considerar quién es Jesús, por qué murió y resucitó, y qué significan Sus palabras para nosotros hoy.