¿Qué significa revestirse de Cristo?

Seguir a Cristo es más que creer verdades acerca de Él. Significa estar unido a Él y permitir que Su vida dé forma a la nuestra.

15 abr, 2027 • Discipulado (cargando…)

Revestirse de Cristo

Seguir a Cristo es más que creer ciertas verdades acerca de Él. Significa estar unido a Él y permitir que Su vida dé forma a la nuestra. Por medio del arrepentimiento y el bautismo, somos unidos a la muerte y resurrección de Cristo, y llamados a caminar en nueva vida:

"Todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en Su muerte. Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo en muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida." — Romanos 6:3–4

Esta nueva vida se expresa en un mandato simple pero poderoso:

"Revístanse del Señor Jesucristo, y no provean para los deseos de la carne." — Romanos 13:14

Revestirse de Cristo significa permitir que Su carácter forme nuestros pensamientos, deseos, palabras y acciones. Significa aprender a vivir de una manera que lo refleje a Él. Esta vida no puede vivirse solo por fuerza humana:

"Anden por el Espíritu, y no llevarán a cabo el deseo de la carne." — Gálatas 5:16

Seguir a Cristo no significa que nunca tropezamos. Cuando pecamos, no nos escondemos de Dios. Volvemos a Él con confesión y arrepentimiento:

"Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo… para perdonarnos." — 1 Juan 1:9

Amor, perseverancia y la cruz

Revestirse de Cristo también significa aprender a amar como Él amó:

"Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros; así como Yo los he amado." — Juan 13:34

Su amor alcanza incluso a los que se oponen a nosotros. Rechaza el odio, la venganza y la amargura. El amor de Cristo no permanece privado. Nos mueve a ayudar a otros a conocerlo y seguirlo:

"Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado." — Mateo 28:19–20

Sin embargo, seguir fielmente a Cristo también puede tener un costo. Jesús dijo:

"Si alguien quiere venir en pos de Mí, debe negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día y seguirme." — Lucas 9:23

Negarnos a nosotros mismos no significa creer que nuestra vida no tiene valor. Significa entregar nuestro orgullo, deseos egoístas y voluntad personal cada vez que se oponen a Cristo. Seguirlo puede traer sacrificio, rechazo o persecución. No es una breve experiencia emocional, sino un caminar de fidelidad durante toda la vida:

"Corramos con perseverancia… puestos los ojos solamente en Jesús." — Hebreos 12:1–2

Perseveramos no confiando en nuestra propia fuerza, sino manteniendo los ojos puestos en Jesús.

Cristo no está dividido

Mantener los ojos en Cristo también nos protege de dar a líderes humanos, tradiciones o grupos el lugar que solo le pertenece a Él:

"¿Acaso Cristo está dividido? ¿Fue Pablo crucificado por ustedes? ¿O fueron bautizados en el nombre de Pablo?" — 1 Corintios 1:13

Ninguna tradición, título, grupo o identidad cristiana debe llegar a ser mayor que el Señor que murió por nosotros. En un mundo cristiano dividido, recordamos que Cristo no está dividido. Todos los que le pertenecen son miembros de un solo cuerpo, con Cristo solamente como su Cabeza.

Revestirse de Cristo da forma a cómo nos arrepentimos, amamos, servimos, perseveramos y nos relacionamos con otros creyentes. Revestirse de Cristo es pertenecerle completamente a Él, reflejarlo en el mundo, negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz y permanecer fieles aun cuando seguirlo tenga un costo.

En la Sección 4, puedes explorar más profundamente lo que significa caminar en nueva vida, amar como Cristo amó, negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz y pertenecer primero a Él.

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